Siempre tenemos las mismas ideas cuando escuchamos y/o leemos sobre meditación: «cruza las piernas y cierra los ojos», «pon la mente en blanco», «tranquiliza tu mente», etc. mientras el humo del incienso copa la atmósfera de una habitación en la que solo se escuchan sonidos relajantes y poco a poco sentimos que el mundo exterior que nos agobia no existe. Un mundo surreal surge de la nada que hace que la ansiedad acalle en cuestión de minutos y esta nueva sensación poco a poco nos renueva la fe en la humanidad. Loco, no?

Pero es muy difícil en tiempos donde la comunicación llega a ser ya no inmediata sino hasta invasiva, primero tener tiempo para sentarse «sin hacer nada», segundo tener un lugar insonorizado disponible en cualquier momento y a cualquier distancia, para luego «poner la mente en blanco» teniendo mil cosas no hechas y mil cosas más por hacer. Todos te dicen relájate, pero nadie te dice cómo.

Tenemos la idea, por cierto correcta, que a través de la meditación se alcanza la tan ansiada «paz interior». Pero en un mundo donde se ensalsa la pasión, la respuesta inmediata y las vivencias al límite, entonces la logística necesaria para tener un momento de contemplación parece ridículamente inmensa. Sin embargo, ¿si les dijera que no es necesaria tanta parafernalia?.

Tenemos la idea, por cierto correcta, que a través de la meditación se alcanza la tan ansiada «paz interior». Pero en un mundo donde se ensalsa la pasión, la respuesta inmediata y las vivencias al límite, entonces la logística necesaria para tener un momento de contemplación parece ridículamente inmensa.»

Estudios recientes reconocen que la mente tiene 3 estadíos: el sueño, la vigilia y la meditación, siendo este último estadío donde se focalizan los pensamientos, es decir la meditación ayuda a darle una estructura funcional a nuestros pensamientos , que de otra manera serían solo figuras etéreas informes.

En el artículo anterior comenté que el Tai chi chuan era conocido también como "meditación en movimiento". Esto se debe a que la práctica de por sí tiene un alto componente de concentración sobre la realidad del tiempo presente, que hace que la mente haga foco en un único objeto de percepción. Con el debido entrenamiento y la práctica continua se mejora el rango de percepción, se rehabilitan los procesos que permiten la relajación y se logra el control de las emociones de manera duradera, siendo este el camino para alcanzar la paz interior.

Si desean tener esta experiencia, no duden en comunicarse 🙂

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