El «flujo de energía» en el Tai Chi Chuan no se trata solo de fortaleza como occidentalmente la entendemos (el puro músculo) o de rayos de energía disparados del cuerpo cual superhéroe de fantasía ( hay claros ejemplos que estamos muy lejos de ese nivel, sino busquen en youtube como terminó el maestro del qigong). El «flujo» en el Tai Chi Chuan es una fuerza de una calidad más exhaustiva e integral. Es un poder sólido y suave al mismo tiempo, que se genera a partir de la coordinación entre la conciencia interna y el movimiento externo; siendo a su vez un poder de una naturaleza cambiante y flexible según la situación en la que se encuentre.
Es por esta razón, que para poder entender este flujo en nuestro cuerpo, debemos entrenar constantemente a través de una práctica correcta que nos permita entender la sensibilidad y la sensorialidad (con esto me refiero a escuelas formadas de manera real y dentro del debido proceso y no los «maestros» que normalmente vemos), la cual no solo debe tener un sistema de ejercicios para mejorar la fuerza física y muscular, sino que también debe involucrar un acercamiento holístico ( en el sentido correcto de la palabra y no en ese refrito «mágico» y sin sentido en el que ha caído en los últimos años) que eleve la conciencia a un grado alto dentro de este sistema de ejercicios antes mencionado. Esta conciencia plena es la que permite entender el «flujo» del que tanto se habla en el Tai Chi Chuan.  Es así que vemos que otras disciplinas también tocan estos temas, aunque valgan verdades, solo en las artes marciales internas y en especial en el Tai chi chuan es donde se estudia esto a fondo.
Es por esta razón que existen malentendidos sobre la forma en la que se debe o no realizar este tipo de entrenamiento, ya que desde otras disciplinas se asumen que para desarrollar esta «fuerza» y esta «conciencia» se deben realizar solamente entrenamientos que tengan movimientos rápidos y duros, que hacen hincapié solamente en la parte muscular, en la hidratación durante el entrenamiento y la respiración pectoral. De hecho, el Tai Chi Chuan tiene estos ejercicios (obviando la parte de hidratación durante el ejercicio, que eso es algo que veremos en otro momento), pero  además es en el entrenamiento de la forma ( es decir el taolu y en las formas iniciales de tuishou) donde se vislumbra la intención y el potencial del flujo, aunque esto no sea obvio para el ojo no entrenado ( y aquí volvemos a recalcar la importancia del debido proceso, ya que este es el que hace que el ego no nos ciegue ante lo obvio y creamos charlatanerías mágicas. Si creen que estoy equivocado, vuelvan a ver el video del maestro del qigong!)

La teoría literaria nos dice que «el Tai Chi chuan es una aguja escondida en una tela de seda, sujeta de una forma delicada pero firme», haciendo referencia a que los movimientos externos son suaves y lentos, pero tienen un soporte interno muy fuerte (el famoso «puño de hierro envuelto en algodón», uno de los nombres poéticos con  el que es conocido el Tai Chi Chuan). Y aquí debemos hacer hincapié en otro punto importante: debemos entender que la literatura original del Tai Chi Chuan está escrita en chino literario, es decir lenguaje poético. Así que tratar de tomar al pie de la letra los preceptos que allí se hayan es un error muy grande. Actualmente existen demasiados conceptos de biofísica, biomecánica, y bioquímica ( ni que hablar de la física general) que nos permiten explicar de manera coherente lo que sucede durante la práctica del Tai Chi Chuan y el por qué de los beneficios que genera sin caer en charlatanerías.
El «flujo» del Tai Chi chuan está embebido en el movimiento suave y lento, sin dejar de ser firme y sólido, a través de la coordinación de las diferentes partes del cuerpo bajo la dirección de nuestra mente, la cual se manifiesta a través de la intención. Este tipo de práctica, que genera a su vez la tan mentada fuerza interna, requiere de años de entrenamiento y dedicación donde es vital la guía de una mirada externa para evitar caer en el ensimismamiento, la falsa creencia del logro y las ilusiones del ego.
Es por este motivo que el Tai Chi Chuan es una disciplina integral que requiere la adecuación de nuestra mente, cuerpo y emociones dentro de sus paradigmas para que sea posible potenciar nuestras habilidades, siendo la parte más importante la integración de la estructura corporal y el movimiento de esta con la intención de la mente. Esta es la razón fundamental de porqué a través de los años y las generaciones los grandes maestros practican pocas rutinas (a veces solo una) a lo largo de su vida. Según el Gran Maestro Chen Zhenglei, el secreto del Tai Chi Chuan se encuentra dentro de la vieja estructura y es por eso que debe repetirse una y otra vez.  O como se diría en lenguaje poético: «hasta encontrar la coordinación entre el cielo y la tierra»

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